viernes, 2 de octubre de 2015

Agua quieta


en el parque se asoman sombras
cuerpos del pasado interpelan
ave suspendida que no lleva el mensaje
cofre de recuerdos bajo siete llaves

volver a los pies de niño sobre la playa
el mar de los ancestros levanta olas
se diluye en un agujero diminuto

sendero que termina en el vacío
niños buscando el bastón del abuelo en
la casa derruida,
niebla que amaina sobre los pies
seguimos preguntando quiénes somos

la herida abre sus ojos al sol
en cada tropiezo el semblante nos observa
cada recuerdo se acumula en el desván
los postigos del tiempo jamás cierran

la mañana más triste de mis días
en tierra marcando a fuego sobre la piel
aquella silueta encarnada
en sucesivas personas de mundos remotos:
el aula de mi infancia
el boliche donde almuerzo
el crucifijo ante el cual jamás me inclino

barrida de prisioneros
escapan de madrigueras inmóviles
despejando animales fosilizados
ellos fluyen como cursos de agua
por las ruedas del molino anquilosado
ya a salvo de petrificarse en el instante
para cristalizar la memoria

jueves, 30 de julio de 2015

Faisán marchito



esperando el agua hervir
de pie en la cocina
para beber una taza de té
bajativo necesario a mi almuerzo
la mirada se pierde en el vacío
te siento a mi lado

quisiera acariciar tu piel
sentir tu calor envolver mi cuerpo
deleitar mi ánimo con tu risa
gentil cadencia que espanta mis demonios

tras la eternidad de no saber de ti
escuchar tu voz, bálsamo reconfortante
oxígeno al claustro de gases tóxicos
la compañía de tu sonrisa
halo protector

hube de encontrarme con mi archienemigo
usurpador del amor de Vivi
cual juego viril o desafío machista
ahora me pide disculpas
atribuye al alcohol el desvarío
mella en su corazón
testifica que el error de la Vivi
fue obsesionarse con la aventura amorosa

tal vez yo cometa el mismo error
pavoneo en el rito de apareamiento
faisán de plumas marchitas
nunca aprendí, zaguero en la vida
esperanzado que el hastío no se apodere
de las figuras dibujadas en tu imaginario
en la memoria
si es que hubo algo entre nosotros

jueves, 9 de julio de 2015

Vida en fuga


tarde de sábado en casa
nubes amenazantes
el frío se adhiere a los objetos
al escritorio, a la lámpara mortecina
al televisor que emite descalabradas voces
a mi ropa tenue
a mi piel y mis huesos


escaso sueño hace alarde
en mis ojos fibrosos
semana laboral agotadora
el colofón es una siesta profunda
al alero del relato deportivo en la TV:
la Roja campeón de América


recuerdos que atraviesan fluidos mi cráneo
en la vereda opuesta estarás compartiendo
con tu marido y tu hija
tan trivial, de repente
se amplifican conversaciones
involuntariamente empleo tus palabras
tus ideas y ademanes


te extraño, amiga
por instantes creo que estás a mi lado
y las situaciones laborales y cotidianas
son aderezadas por tu risa efusiva
tus bromas ingeniosas
tu parpadeo de colibrí


las malas noticias se saben pronto:
ha muerto el deportista Carlo De Gavardo
mi espíritu aficionado es paupérrimo
mas lo escuché en una conferencia universitaria


emprendió rumbo al cerro en bicicleta
acompañado de su hijo adolescente
un infartó lo fulminó a los 45 años
¿cuán cerca está la muerte de nosotros?
vida en fuga, tiempo desperdiciado
momentos que escurren como agua
en el fregadero
esos muertos de mi historia comparten
la tertulia sentados a mi mesa
la sangre se me congela
el aliento se evapora

jueves, 11 de junio de 2015

Lecciones


“Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, Pablo Neruda.
Poema veinte, en “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.


Las promesas de amor eterno mirando la luna
quedaron sepultadas en la adolescencia.
Fue nuestro mayor tropiezo:
sobrevivientes en el desierto de carencias
la dulzura fue paño húmedo a las cicatrices


Pero había que alimentar a la prole,
hombre proveedor a fin de cuentas:
pagar el Transantiago
buscar el nuevo jumper para la Anaís
comprar jamón de sándwich para la once
aprovisionarse de cigarritos para el invierno
y las palabras de amor, sencillas y tiernas,
se hacían sal y agua


Densidad en el ambiente
gestos que discursean con enfado
ponzoña en vocablos y miradas
ni tu familia ni la mía nos querían de la mano


Sombras chinas se proyectaron de tanto
encuentro y desencuentro
sin notarlo aquella niña creció
imitando inflexiones de voz
gestos corporales
profundidad en los ojos llorosos


El volantín emprendió vuelo
el hilo a tierra que lo dirigía
tanto en tu mano como la mía, lloré
lloré por tu ausencia
y el lloro también abrazó a la adolescente
niña curiosa que danzaba alrededor
que preguntaba
que bromeaba
que buscaba abrigo


Y nosotros,
que ya no somos los mismos
nos reproducimos involuntariamente
la niña efusiva se vuelve mujer
no resucitará la pareja de antaño
nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos

domingo, 7 de junio de 2015

Chile amnésico



“Recordar es fácil para quien tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón”,  
Gabriel García Márquez

André Jarlan muere leyendo La Biblia
Pierre Dubois pelea a grosería limpia
con Carabineros en La Victoria
¿alguien se acuerda?
los vencidos nunca escriben la historia
ciertas historias son peligrosas
son fábulas marxistas, por cierto
comunistas de mierda, hay que matarlos a todos,
los muy vende patria
ciertos jóvenes escuchan reggaetón y creen
que Nattino, Guerrero y Parada eran agentes soviéticos
algo habrán hecho, es seguro
Piñera se identifica con el pensamiento social cristiano
ciertos jóvenes afirman que representa a la derecha progre
qué diría Allende si estuviera vivo
teleseries, reality shows, concursos de baile
la pantalla chica dibuja un Chile próspero
y reconciliado
los cadáveres flotando en el Mapocho
ensordecidos
el rojo de la bandera inunda el cielo, la nieve y la estrella
las viejas que marchan por los detenidos desaparecidos
quieren plata, nada más. Sinvergüenzas
las regiones de la larga y angosta faja se desarman
se hunden en el océano
la poesía muere:
ya no hay bardos que canten la elegía

domingo, 31 de mayo de 2015

Ojal y camellos


                        El intangible no nos ata,
                                               Astrid Fugellie


Los ojos de Dios me observan en todo momento,
en todo lugar, Padre intangible
verdugo draconiano
niño medroso escondido en un rincón
se orina por culpa
se disculpa ante la travesura


Niño atrapado en cuerpo de hombre
adoleces estirar tus centímetros


Rostros de yeso inquisitivos
demonios sacros
catolicismo, garantía de la alcurnia
joven de buena familia
paseos solitarios por el patio del colegio
ficciones existencialistas
elucubraciones
mano que asoma del cielo y sostiene
mi brazo desgarrado


Si los océanos no caben en un agujero
el Cielo no cabe en mi cabeza
Dios ha muerto
Nietzsche resucita


Jesuitas evangelizan a los mapuche
viven en poblaciones
las cúpulas de basílicas se quiebran
el excremento emerge de la alcantarilla
del Vaticano


América Latina Católica Apostólica y Romana
Jesucristo el carpintero pobre
edificando parroquias en las amazonías
fraternidad indígena
nos abraza Solentamine



Santiago,
¿quieres que te apadrine ante los ojos de Dios?
Soldados de Cristo


Estoy ahíto de dudas y hambriento de certezas
No obstante
la ternura de los cristianos parias
clandestinos, refugiados en catacumbas
hacen posar mi mano sobre tu hombro


El amor no es privativo de la Iglesia

miércoles, 20 de mayo de 2015

Castillos


La escritura: la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada en la vida, nada, excepto eso, la vida”, Margarite Duras.


Albañil y arquitecto empuñan pluma y papel
la figura está en la roca, decía Miguel Ángel
diamante en bruto, cinceles invisibles
caras inexistentes de un poliedro
como pausas infinitas al trabajo


imágenes sucesivas de un sueño en vigilia
el último café antes de abandonar a mi mujer
exoneración del empleo
al que se le dedicó la vida
mi hija que no he visto crecer


violento chasquido de dedos,
mi jefe


días interminables, años que se evaporan
construir castillos en la arena
niño bravucón pisoteando la estructura
aridez en la playa, una ola que lo arrasa todo


la existencia se pierden
se pierden los granos de arena en la inmensidad
hechos cotidianos
retazos de memoria
huellas en la arena húmeda
el viento que pasa


-¿qué queda entonces?
-el castillo de las imágenes intangibles
rasguño de vida en la conciencia
palabras en el aire
¿la escritura?