miércoles, 10 de junio de 2026

Bajo el sol penetrante


 

                                     A mi padre, Alejandro Robles Squella (1941-2008)


Terreno descampado, pedregoso
la canícula estival deja su impronta
sequedad en el paladar, letargo a cada paso
los peregrinos de tu linaje, Alejandro
avanzan a tientas, extraviados y torpes.

No es posible divisar en el horizonte
al viejo Roble, el cobijo a tu sombra.

Desde tu partida, el sol penetrante
encegueció la mirada, aturdió con espejismos
cabezas calientes fueron seducidas 
por la codicia y el dinero fácil.

La templanza de tu amparo
es un bien escaso en estos días.

Tráiganme la camisa del hombre feliz
ordenó el monarca a sus súbditos
prenda de vestir inexistente
la sabiduría es un eufemismo
travestido, la verdad gracias a la belleza
del verbo y la alquimia.

Tal vez hizo falta, Alejandro
no leer tanto a Neruda, mirar de cerca
la sencillez de los versos de Teillier
el diamante prístino de Lautaro
revelado bajo el cielo nacido tras la lluvia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario