martes, 30 de octubre de 2018

Desfase




Te encontré en un día extraviado
perdida en un calendario
con desazón en tu cara limpia
y una grieta bajo los pies

Mis palabras no llegaron a tiempo
víctimas de retóricas espesas
los puentes bajaron en desfase
mi llanto fue sordo a tus oídos

Los reinos han sido devastados
sólo quedó inerte la dulzura
la certeza de mi cariño sincero
se derrama lento en el desagüe

martes, 23 de octubre de 2018

Mapocho




Cristalina nace tu agua en El Plomo
cerro que no mancha la dulzura
de tu cauce que corre libre
para refrescar el Valle de Santiago

Los habitantes de la ciudad
desechamos en la ribera
la mierda de rutina
y las frustraciones sedimentadas
salan el torrente

Por el norte te saluda La Chimba
anclada en el pasado
con los yanaconas sufrientes del campo
y el cruel Zañartu que vigila los tajamares

El agua clara que respiras al nacer
sucumbe a la negrura de nuestros días
para desembocar al Pacífico
depósito de angustia y estrés urbano

domingo, 30 de septiembre de 2018

Surcos




Si estudias Arte, morirás de hambre
resuena en mi cabeza de niño
lapidario consejo de la profesora
abre un surco en mi mapa cerebral

Cuántos mitos construidos
sobre un terreno de arena húmeda
trazan caminos que obligan un desvío
y las ilusiones se destejen al barranco

Hilvanando nuevos rumbos
abro senderos
rugosos surcos subterráneos
presionan por brotar bajo la piel
aturden el horizonte
emborrachan los puntos cardinales

Retrocedo siguiendo mis huellas
aspiro el oxígeno del planeta
arduo trabajo dilucidar
entre la ciénaga y el fértil terruño

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Nido vacío




Te asomas al balcón a mirar las estrellas
luces diminutas, astros extinguidos
a velocidad luz viajan hasta la montaña
donde se enclava tu hogar, bastión triste

Brillan pese a que han desaparecido
distancia sideral hasta el origen de luz
tan lejos como sientes a tu hija
deambular por los cerros porteños

Las estrellas están muertas y te iluminan
sientes el vacío del nido y la recuerdas
pero el cordón umbilical, tenso en tu ombligo
no desparece

miércoles, 8 de agosto de 2018

Brújula




Santiago es un joven con determinación. Donde pone el ojo, pone la bala. Persigue sus objetivos en una carrera lineal, sin distracciones. Es un valor que le inculcaron sus padres y, para reforzarlo, pegaron anteojeras a las sienes del hijo. Sin embrago, un hada se le interpuso en su camino. Lo sedujo y tuvieron una noche de pasión a la luz de la luna. Mientras Santiago dormía, el hada deprendió las anteojeras y se las llevó consigo. El joven despertó en medio del bosque confundido. Podía ver en todas direcciones y giró en 360 grados buscando su ubicación original. Superado el mareo, ahora recorre el mundo en distintas direcciones, intenta encontrar nuevamente a la misteriosa criatura de los bosques. Tal vez ella pueda regalarle una brújula.

lunes, 30 de julio de 2018

Las vetas del roble



Puede que te sientas atrapado en un desierto
sin nutrientes para crecer, roble triste
condenado a un sol abrasador
y la hojarasca descarte lluvias nuevas

Tal vez no sea el momento
El suelo tornará más ácido, o más alcalino
llegará el día en que estreches a una bailarina
entre tus ramas cansadas
y tu savia se alimente con sangre viva

Quizás una niña juegue entre tus raíces
apoye su espalda en tu tronco, ilumine su cara
y ese descanso extienda tus ramas
humedezca tu corteza, más robusto el talante

El día y la noche no aceleran su ritmo
sólo porque lo desees al estremecer la tierra

Vendrá el riachuelo a refrescar tus raíces

Si la primavera está varada en la estación del ayer
nadie podrá detener la llegada del tren a su destino

miércoles, 18 de julio de 2018

Emperatriz



Tal vez fueron sus ademanes elegantes
delicadeza sutil que me embobó de lleno
caí rendido a los pies de la doncella
sin considerar que su alcurnia me era ajena

Un vasallo haciendo la corte a la emperatriz
cumplidos barrocos y dádivas a granel
mascota acurrucada a sus zapatos de charol
el amor cortés en tiempos modernos

Sin embargo, mi perseverancia rindió frutos
la dama noble se enterneció, me buscaba
disimulando la timidez en su orgullo henchido
minucias del romance de las que nunca fui hábil

Una cita en un café del barrio alto fue clave
armado de valor, le declaré mis sentimientos
su pecho se abrió como una granada turgente
y me saltó su corazón a la cara*

Muchacho insolente, me recriminó con rabia
salirme del protocolo, ofensa imperdonable
debí marcharme resignado, con el orgullo herido
y una lección que en vida jamás olvidaría

*Bernardo Grez, en “Eros y Tanatos”