miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sol en las aulas


Jornada de trabajo en
la universidad,
hombres mi alrededor
camino solo no me ven.
El sol sobre mi cabeza.

Recuerdos de seres míos
Memoria asaltada.
Cruzar de un salto el puente:
anonimato.

Una niña danza
a mi alrededor.
Su canto de rondas
silencioso.

Espero mirando el paisaje.

lunes, 14 de octubre de 2013

Marginal


Los orfeones del circo resuenan
estridentes melodías;
payasos y bestias desfilan enhiestos
y los pueblerinos
se encandilan.
Tras bambalinas, sombrío,
Edgar Alan Poe recita
un poema.

Las prensas imprimen frenéticas
palabras y fotografías.
El glamur se solaza,
acicala sus cabellos con peine de oro.
Pero nosotros preferimos acudir
al tugurio que advierte a
la entrada:
Solo para locos.

(Harry Haller comparte una sidra
con el viejo Bukowski
a medianoche en un callejón
maloliente)

La musiquilla de las pobres esferas
no es un bien transable
en el mercado.
¿Asistir a la liturgia
del establishment
para ser leído en los hogares decentes
y señalado con el índice
en la calle?

La poesía no es mercancía barata,
y hace más de dos mil años
Jesucristo lo estableció
en su Arte Poética
a las afueras del Templo,
ante el horror de
los apóstoles.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Conversatorio


Los célebres padres
nos saludan,
don Nicanor al desarmar la lira
tradicional,
don Vicente al inventar mundos
nuevos en París.

Mas el susurro de sentido
atraviesa siglos
arcanos,
y los profetas no se convirtieron
en estatuas de sal
al negar el pasado.

Cultura de machos cabríos
eclipsaron delicados
botones
de rosas y fragancia verbal.
Doña Gabriela nunca
fue reina,
y la bella Teresa
lamenta al cielo
el fin de Anuarí.

Todo envuelto en brebaje
de café,
en cigarrillos y humo
de palabras
que se reencarnan en
un pergamino
imperecedero.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Sobre lo arcano


Calles estrechas e interminables,
trastabillar de pies
e ideas. A cada esquina
una ciudad
nueva y desconocida.
El bosque no deja ver
los árboles.

Si la existencia no fuera
un misterio,
la vida es una película
de Hollywood.
El sentido es caprichoso e inasible,
como abrazar una nebulosa
(Cortazar se remece
en su tumba).

El final de la rayuela es
el cielo,
pero ignoramos qué hay
tras el velo de
la muerte.

Por eso Jean- Paul Sartre
se encierra por días
enteros
en su biblioteca de París,
y Albert Camus fuma
angustiado
un cigarrillo en Argel.

Para ellos vencer la muerte
es besarse bajo el
Puente de los Suspiros,
y que los gondoleros
ciegos
comprendan a sus colegas
para no estrellarse
entre sí.

Pero yo desconozco Europa
y jamás he pisado
Venecia.
Sólo junto monedas
para comprarle
rosas
a mi amada
durante mis paseos
por La Vega.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Alma


Las prensas imprimen
con frenesí,
carteles de búsqueda de
un prófugo.
Se busca: El Alma.

El empresario acumula
con recelo monedas
para su colección. El polvo
es el vigía.

Los políticos elevan su
sacrificio,
como Abraham blandiendo
la daga ante
Isaac;
el cencerro de oro
enajena hasta al
más humilde.

Todo se desvirtúa. Hasta
el amor es
moneda de cambio.
La pureza dialoga con El Alma
como mendigos a la
intemperie, en la rivera
del Mapocho.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Ley mordaza


El hocico del cancerbero ha sido
amordazado.
Sobre sus ojos acuosos
Amanda corre
a la fábrica donde trabaja
Manuel.

Pero hay carabineros a la entrada
de la maestranza,
que dibujan hospitales con
su orina
sobre la arena de playa.

Los obreros conversan distendidamente
con la musiquilla atronadora
de sus sierras
que taladran sus sienes.

Sobre ellas se han instalado los tornos
que labran figuras de Odile
equilibrando sus treinta y dos fuettés. 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Bruma atávica


Poesía son siluetas de rostros
nostálgicos, esbozados
en la pared del dormitorio.
O asomados por entre las nubes.

Es la travesía por el desierto
al escuchar un murmullo
de sentido.

Un laberinto de espejos
donde no vemos nuestra
efigie,
sino las ciudades a
visitar.

El movimiento telúrico surge
por la noche,
a la hora de los insomnes
y emanan horizontes
inventados,
con sabor a nuestra sangre.