jueves, 21 de agosto de 2014

Distancia intelectual


Instinto de vida arrabalero, los Bajos Fondos desprecian
la vida acomodada:
el riesgo, la gallardía, zonas inseguras; torbellino que aturde,
sin lugar al pensamiento ni al sosiego.

El hábitat natural del poeta es la marginalidad,
ser consecuentes acarrea sacrificios abnegados,
la vida del pobre puede ser muy sabia,
voluntad que envejece.
No se puede jugar al burgués fariseo,
y rendir cuentas a la vida sólo bajo el chorro
de las luminarias.

Hijos del tránsito histórico, víctimas de las circunstancias:
los cerdos son conscientes del afrecho
que le ofrecen los humanos.
Palacio de espejos circense, la fisonomía se disuelve
en máscaras de carne prestadas.

(el determinismo no pasa de ser un enunciado)

Antaño, por tierras edénicas
que atraviesan el lar,
solía rendirle tributo a las manos de Dios, marioneta
dócil y sumisa,
pasividad que se rebela al seducir los hilos.

(Pirandello llora desconsolado, sus personajes
se han emancipado)

Dueño de mis actos, capitán de mi destino,
quise ser el arquitecto de mi propia urbe,
mas el Peso de la Noche aplastó
mi peregrinar.

Aire,
Tierra,
Cielo,
Escombros,
las antípodas se divierten jugando a las escondidas,
y no son más que asientos de la rueda de la fortuna
del gran circo de la vida:
los niños ríen, se divierten.

Estamos condenados a nuestra libertad

Albert Camus increpa hasta la saciedad
la hipocresía de alcurnia de Jean- Paul Sartre:
él creció en poblaciones argelinas,
su rival se rodeó de una magnífica biblioteca,
distancia del conocimiento erudito.

Nadie quiere escupir en su acta de nacimiento,
ni olvidar los paisajes de infancia:
buscamos transparentar el pensamiento
que carece del olor de las callejuelas.

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