lunes, 16 de junio de 2014

Cavilaciones


He nacido varias veces:
el día de la muerte de Cristo,
cuando Dios estaba enfermo,
pero muy enfermo, mas
la estrella que me guía
por el desierto,
ha sido la misma.

Volutas de cigarrillo en la penumbra,
paseos otoñales por el parque,
atardeceres en el planeta del Principito.

Sangre que rehúyo y necesito,
circulación planetaria en la noche cósmica,
el papel sólo me ofrece esta textura,
mientras Cortázar sonríe con desgano.

Titubeante, indeciso,
llegar al lugar
o a ninguna parte.
Sólo afloro rostros incompletos,
con trágico sino, por cierto,
como Edgar Allan Poe que abraza
el cadáver de Anabel Lee.

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