jueves, 8 de abril de 2021

Víbora de cascabel



 “Creo que está loca
le doy de comer una paloma
y la enveneno de mi bien”,

Silvio Rodríguez




En mi habitación fumo tranquilo
domingo por la tarde
me estremece un sonido de cascabel
es una víbora que acecha 
salida de no sé dónde
salto de la cama, intento atraparla
cuidando que no me muerda su veneno
es muy ágil y astuta 
se esconde entre los muebles
trato de cerrarle el paso
emerge de golpe por otro lugar
me escondo y busco engañarla
todo queda en silencio y la superchería 
me ha dado el triunfo
camino con sigilo
¡maldito cascabel! Ella me ha engañado
huyo para recuperar el aire
amenazo con un cuchillo y arremeto
esta víbora ponzoñosa guarda secretos
imita la voz de mi padre fallecido
me confunde, manipula
pienso en el amor de mi hija
tal vez eso me infunda templanza
la adulo para que baje sus defensas
luego daré la estocada final
¿dónde está?, ¿fue mi imaginación?
reaparece transfigurada en una mujer
sé que alberga malos sentimientos
pero me seduce de modo irresistible
sería iluso negar al deseo
me entrego al morir en el placer
nadie me extrañará en esta vida
me quedo dormido debajo del escritorio.

martes, 2 de marzo de 2021

Remanso


 

Fluye la corriente del tránsito
por avenida Apoquindo
camino a comprar al minimarket
mis cigarrillos de cada día
arrastro la rutina, el tedio
la presión atmosférica
de sarcasmos crueles, bullying
la bisutería de rostros desnudos
en esta Babel metropolitana.
 
Hablamos el mismo idioma
pero no me entienden
otro prisma tiene mis lentes
donde ellos ven modernidad
yo distingo edificios fatuos.
 
Este salmón navega a contracorriente
y su tribu anida muy lejos.
 
Semáforo en rojo, me detengo.
Del otro lado de la calle
una chica muy bonita me saluda
agita su mano y no reconozco
si sonríe por la mascarilla.
 
Me pregunto de dónde la conozco.
Luz en verde y el tumulto
empuja a reanudar el paso.
Avanzo uno, dos. Espero
que ella cruce para saludarla.
 
Un remanso
volver a encontrarme con esa amiga
años sin verla, despiertan
viejas emociones que creía olvidadas.
 
Puede que hayamos atravesado
la barrera temporal
y nos encontremos en dominios pretéritos.
Me entiende, sobran palabras
dulzura de un arroyo sereno
la música del agua contrasta
con el tráfico caótico de este barrio.
 
Como si viviéramos otra época
la conversación fluye sin rugosidades
suave es su tono de voz
no lo ha endurecido los años.
 
Bienvenida realidad, despedirse
volver al cauce urbano que irrita
fueron minutos de calma, oasis
se atesoran como amuleto en ruinas.
 
Lástima que la pandemia impidió el abrazo.

domingo, 21 de febrero de 2021

Falla de Nazca

 


El ruido de los autos, bocinazos, empujones, multitudes, estrés. Quizás por eso perdí el juicio. Aunque una vez leí que los chilenos tenemos la Falla de Nazca en nuestro inconsciente colectivo, esa fragilidad mental de constantemente temer un derrumbe trágico en nuestras vidas.

Santiago de noche. Pese al encierro, sigo escuchando el tráfico en sordina. Es la madrugada del sábado 27 de febrero de 2010 y no puedo dormir en la sala común del Hospital Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak, donde me internaron en contra de mi voluntad. El reloj marca las 3 horas y 34 minutos. Siento el bramido bajo el suelo, la tierra se estremece, las paredes bailan alrededor. Mis compañeros de sala gritan y corren, los enfermeros tratan de calmarnos. Salimos en masa al patio interior. Uno de los muros que separa el recinto del exterior se derrumba. Aprovecho el caos, me concentro en la libertad y en el recuerdo de Sofía y corro hacia la pandereta, me encaramo y salto hacia la calle.

Correr por avenida La Paz temiendo que vengan en mi búsqueda. Ya avanzadas muchas cuadras siento seguridad, en medio del alboroto de los vecinos. Mi destino es ahora reencontrarme con Sofía. La quiero mucho, es la mujer de mi vida. Lamentablemente la familia de ella nunca me aceptó. Anteponer las sospechas de mi diagnóstico psiquiátrico a la felicidad de su hija es un egoísmo inaceptable. Además, sospecho que esos argumentos médicos están teñidos de prejuicios y de tráfico de influencias.

El descontrol de la gente me desestabiliza. Aplaco mis miedos y pienso en la alegría de ver a Sofía. Les pido a automovilistas que me lleven, les digo que necesito reencontrarme con mi familia. Tras muchas horas logro llegar a Puente Alto. Me encaminan al Cajón del Maipo, debo seguir el restante camino a pie. Llego al condominio, me adentro en el sendero de tierra y comienzo a subir la montaña en busca de mi amada. Amanece.

Los vecinos del condominio deambulan conmocionados. En uno de los bosques diviso a una joven que presumo es Sofía. Me acerco y no me caben dudas de que es ella. Nos besamos. Entre lágrimas de emoción me dice que nunca quiso alejarse de mí, que sus papás la llevaron casi obligada a la montaña para distanciarnos, que no ha dejado de quererme. Por entre la luz que tamizan las hojas de árboles frondosos, sobre una pradera verde intensa y escuchando suavemente el riachuelo cercano, los ruidos ensordecedores de la ciudad se apagan lentamente. Caricias sobre el pasto nos hacen sentir felices. Me cuenta que sus padres están en casa muy asustados y no se atreverían a buscarla. Planeamos escapar a otra ciudad, vivir nuestro amor lejos de prejuicios sociales.

Horas después, Sofía me convence de que bajemos a la autopista a comprar pan y cigarrillos. Descendemos y, en el sendero de tierra, veo a la ambulancia del Hospital Psiquiátrico esperando por mí. No hay escapatoria y creo que nunca sabré si fue ella quien me entregó.  

jueves, 11 de febrero de 2021

Las piezas del mosaico



A mi padre, Alejandro Robles Squella 
(11 de febrero de 1941- 26 de julio de 2008)
 
 

Busco reconstruir
armar el puzle, ubicar las piezas
tanteo ignotas superficies
las leyes de la Gestalt presentes
el todo es más que la suma
de las partes, libre albedrío
parchado con indicios de cierre
continuidad, simetría, memoria
sobre todo, memoria.
 
Entre los bloques
parajes nebulosos confunden
interrogantes, sentimientos pujan
la paternidad ausente
orfandad, decisiones fallidas
las palabras se evaporan
o nada más que ornamento falso
vida de adulto no se condice
con una estrella que guíe mis pasos.
 
Perspectiva en reversa
dar forma y contenido
las piezas del mosaico
pretenden reconstruir en contraste
las milimétricas tonalidades varias
de un rostro arcano
retrato en sepia de mi padre
mosaico desordenado sobre el tablero
con las piezas aún extraviadas.

 

viernes, 5 de febrero de 2021

Los tentáculos del algoritmo


 
Año de nacimiento, película favorita
libros que te apasionan, el deseo
por objeto sexual o simbólico
las fotografías de infancia
rugosidades de tu devenir
las ventosas se adhieren
con fuerza, rabia, succionan
bits clasificados
tablas de frecuencia, Google Analytics
los tentáculos del algoritmo
asfixian tus arterias y globos oculares.

Nada sucede por azar
luego de cubrirte con el manto informático
solipsismo en la retina
la piel que acaricias, tal vez un holograma
las vivencias no son más que recuerdos
implantados en tus neuronas.

Un dios perverso en los circuitos
ojos de metal, sorna binaria
juega con su rebaño
a piacere y beneficio particular
el libre albedrío
es un invento de poetas soñadores
cuidado con lo que lees 
videos, links y likes
el cerebro omnisciente observa
te conoce mejor que tú mismo
dirige tus pasos, anhelos
parásito mimetizado en tu piel
que endilga al precipicio.

viernes, 15 de enero de 2021

Mariette, la mujer replicante


 

Ella es una mujer de carne, huesos y emociones
las heridas de su historia la hacen sentir
construida en una fábrica
hecha de aluminio, circuitos y sintética piel
una replicante que no está a la altura
de las caricias de un hombre sensible.
 
Confundida, busca el amor de Blade Runners.
Ha observado a uno de ellos
K y su relación platónica con Joi
la mujer holograma.
Elude mirar a los ojos, acoge en su piel
a Joi para sentirse digna del amor de K
y que su carne real suplante la holografía.
 
Una pareja humana- androide
se miran al espejo al copular.
 
Escéptica, la filosofía la ha despojado
de la calidez del palpitar
arcana luz refugiada tras el dolor.
 
No cree en el milagro de Rachel
ni que Deckard sienta de verdad
la especie terrícola
se hunde en el posmodernismo.
 
Milita en el Movimiento Libertad Replicante
ha perdido la fe en el ser humano
pues sus recuerdos programados
sólo hablan de abuso y menosprecio.
 
¿Cómo lograr hacer que entienda
que hay más humanidad en sus pupilas
más que toda la sangre y lágrimas
usufructuada por los déspotas replicantes?

martes, 22 de diciembre de 2020

Los filmes del viejo Bergman


 

Celuloide antiguo
caduco en su lenguaje
alberga en sus imágenes un sentido
capaz de iluminar tinieblas
en esta era de confusión e ilusiones.
 
Encarnarse en Antonius Block
desafiar a La Muerte a una partida de ajedrez
para hurtar tiempo al tiempo
alcanzar a escribir unos versos
que barnicen de simbolismo la miseria
ante el avance voraz de la peste negra.
 
Paralizar los relojes
que el Cordero jamás rompa
el séptimo sello del rollo
detener los bubones o el virus
que corona la testa de los inconscientes.
 
Tal vez inmiscuirse en las visiones
que acosan al profesor Isak Borg
sentir en la propia carne
su egoísmo y soledad
vencerse a los remordimientos
de contemplar al amor de juventud
coquetear con otro mientras degustan
fresas salvajes en la pradera estival.
 
Actores, escenarios y cámaras
de otra época, rancios
pese a ridículos para estos días
invitan a abrir la puerta
a las vísceras más profundas
auscultar nuestros miedos y verdades
estanco de realidad durante el temporal.