sábado, 10 de agosto de 2019

Seshat




Oscuridad radiante en el anfiteatro
despliegas versos y jovialidad
como rocío que humedece mis años
alta y con garbo de misterio
me seduce tu enigma
el perfil de tus cabellos negros
observas desde el rabillo del ojo.

Seshat, diosa egipcia de la escritura
intento con torpeza descifrarte
auscultar tu fuego interior
trazar la ruta que marcaron tus pasos.

Pero suelo tropezar con mis abismos
entre las mujeres soy un ciego
que prodiga bastonazos al vacío.

Cuánto desearía poder leerte
con el augurio del arúspice y su profecía
mas sufro de incomprensión lectora
jeroglíficos y señales escapan a mis sentidos.

domingo, 4 de agosto de 2019

Presencias




“Una en mí maté
yo no la amaba”

Gabriela Mistral




Hay voces que interpelan
aparecen en tus sueños
confunden el sonido del grafito
sobre el papel apoyado en la madera.

El llanto de Yin-Yin desde el cementerio
Laurita y Palma en pleno debate
por atraer tu mirada
la pequeña ultrajada en Montegrande
esa que hablaba en versos
que sus compañeros tiznaron el semblante.

Desterraron a la poeta a un valle sin nombre
ofrecen una recompensa por capturar
las cenizas ardientes de la Otra
criminal que se adjudica
todos esos atentados celestes.

No es culpa de las llamas, ni de la flor
ni de las resinas de tu habla.
La poesía es una ronda
de niños muertos enlazados
por murmullos de fonemas.

domingo, 16 de junio de 2019

Jilguero




Caminar por el parque
siento tu trino singular
referencias al hueso
poetas suicidas, cronopios
mirada aguda
distingues el tornasol en la piel
en rostros opacos

Tus pasos medidos
piensas las palabras
movimientos de estudio
se despliegan con naturalidad

Hay más años en tu cuerpo
que los vividos
El vuelo a templanza
calibra sabiduría
este muchacho que albergo
envidia lo precoz de tus alas

La pasión en tu rostro
me seduce, abriga
pero soy un anciano en la urbe
y debo permitirte volar

lunes, 4 de marzo de 2019

Herencia de Pizarnik




Intensidad volcánica
que emana de tus poros
por esas curvas esbeltas
aire misterioso que te envuelve
páramo abierto a la tempestad

Escribes versos con sangre de tus muñecas
las vísceras sobre el mantel
brindas con el cáliz del útero emancipado
con piedras en tus bolsillos, entras al mar

Capaz de inmolarte por la palabra
tu sensualidad es un perfume del sosiego
cuando brota tu risa del canto a la copa
y bebemos la calidez de la vid sincera

Poeta maldita, dulce en góticos versos
abre la puerta de tu hogar
a este aspirante que no domina
los secretos del vaticinio

Te observo a la distancia
sobre una colina donde enarbolas
heraldos de Vallejo y Pizarnik
con un suspiro en silencio




Octubre de 2018

lunes, 11 de febrero de 2019

Las arterias del Roble




A la memoria de Alejandro Robles Squella (1941- 2008)


Caudales de sangre con el corazón ausente
¿Qué ha sido del viejo abogado
que vestía corbata y ternos oscuros
que tipeaba hasta tarde en la oficina?

Roble frondoso de pródiga sombra
las vetas crecieron como círculos
en un lago tras caer un peñasco
mas tu rostro no se refleja en el agua

De la celulosa nace tanto papel
páginas de libros, periódicos, minutas
que leo en las tardes de verano
mientras el humo del cigarro se dispersa
las palabras se pierden en el olvido

Aquellas raíces extrañan la tierra
las hojas avanzan por una carretera azulina
ramas que se prolongan en una imitación burda
el vacío de la savia desértica en mi piel

domingo, 13 de enero de 2019

Tigresa




En el páramo de la vida universitaria
avanzo a trancos por la masa humana
con un fardo de ingenuidad a cuentas
y la boca reseca por la aridez del ambiente

Te veo entre la multitud, tigresa
me clavas la mirada como puñal
salvaje en la voluptuosidad del paisaje
mi carne trémula
la silueta disminuye su tamaño de golpe

Con la insolación de los días, lánguido
te busco para sentirme vivo
encontrar un descanso a este infierno
refugiarme en la humedad de tu entrepierna

Imponente, con un halo feroz
de sensualidad directa
huyo de ti, me lamento más tarde
pobre espantapájaros
temo de mi sombra

Pasaron los años y te extraviaste
aún hay noches en las que sueño contigo
volver a sentir arder la sangre
abrazar mi piel con el líquido del rocío

martes, 25 de diciembre de 2018

Braille




Desde el otro lado de la mesa
intento con mis yemas leerte
superar la torpeza de amante ciego
dibujar con mis dedos tu figura

Cierro los ojos y vislumbro:
te resistes a mostrar tu corazón
borras con el codo los paisajes
que dibujo a tu alrededor
y rechazas mis linajes marchitos

Sólo logro auscultar
personajes de cartón
que deambulan por ficciones íntimas
embistiendo una y otra vez
contra una sociedad que no comprende

Desearía que esta ceguera
fuera la puerta a la Pieza oscura
transmutar en el poeta Lihn
para acariciar tu cuerpo en la inocencia
iluminar sin palabras el silencio