La arrogancia de Moloch no lo permite
es una afrenta a su instinto depredador
cubanos en el Malecón de La Habana
entonando canciones de Silvio
o bailando con sabrosura al compás
del jazz de las Antillas, genuina sangre
causa escozor en la abundancia industrial
del plástico de McDonald’s y Amazon.
The Uncle Sam enfurece
escupe ácido sulfúrico al constatar
más de seis décadas de resistencia
innumerables atentados fallidos contra Fidel
Bahía Cochinos, Playa Girón
la policía secreta aprovechándose por décadas
invitan a Silvio a arrepentirse, a que no pierda,
el pueblo cubano con la frente en alto.
Los yankees no conocen la humildad
su pulsión antropofágica no tiene límites
la mato y aparece una mayor.
El becerro de oro derrama sangre
sacrificios del tercer mundo son insumos
para la codicia de Baal, cananitas
hambrientos, sin escrúpulos
Make America Great Again.
El pueblo cubano no ha sucumbido
a las extorsiones del capital
el patio trasero de Estados Unidos
advierte la amenaza de la Doctrina Monroe
reeditada por el neofascismo de Trump.
La fraternidad del sueño bolivariano asoma
como deber moral con Cuba
la entrañable transparencia del Comandante
asciende desde Chile y el cono sur
en abrazo solidario con las Antillas
y la dignidad de la isla frente al imperio.
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