fue la sentencia de una autoridad ilustre
vaticinio que tornó en ridículo
la mecha encendió la pólvora con furia
en un país acostumbrado al Peso de la noche.
Por décadas vimos avanzar a Chile
eclipsado por el brillo de las botas
democracia tutelada, política de los consensos
tolerancia represiva que no auguraba
un mayo francés o el destape hispano
la llegada de la alegría fue sólo un slogan.
No son 30 pesos, son 30 años
estudiantes burlan torniquetes, cacerolazo
arde el Metro y emerge Plaza Dignidad
un desmadre de tal calibre no sería permitido.
Estamos en una guerra contra un enemigo
poderoso, implacable
que no respeta a nada ni a nadie.
La guerra no sólo se libraría
en las calles y avenidas, muertos
mutilados oculares y la sangre
de chilenos drenando las alcantarillas.
Una imagen vale más que mil palabras
guardianes del establishment
periodistas intervienen el lente y el obturador
figura y contornos y el sentido implosiona.
Criminalizan la protesta
galería de estereotipos desfila en pantalla
rostros televisivos lloran en directo
mapa distanciado de hechos que representa.
La Secretaría General de Gobierno
actúa eficiente al dictar pauta
en las salas de prensa de los noticiarios.
Estrategias de tiempos sombríos
son replicadas en el Siglo XXI
con la tecnología como aliado
distorsión digital al servicio del poder.
El Chile de las pantallas líquidas
logró ser más convincente
para la masa pasiva en el living de sus casas
sociólogos y periodistas cumplieron
la misión tácita en la maquinaria invisible.

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