“Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes”,
Ernesto Cardenal, “Oración por Marilyn Monroe”
A fin de cuentas, no fue más que eso
un mero trámite, solución efectiva
una pieza defectuosa en el engranaje
era necesario extraerla
sacarla de circulación, control de daños.
Asunto de filosofía aristotélico- tomista
las sagradas escrituras no mienten
apartar la manzana podrida
no vaya a ser que contamine al rebaño
rebosante en virtud y moral católica.
Precisión quirúrgica de la psiquiatría
respetando protocolos, procedimiento aséptico
ella lloraba sin lágrimas, suplicaba
los heraldos negros dieron su estocada final
luego efectuaron las medidas pertinentes.
La maquinaria debe seguir produciendo
no hay tiempo que perder, time is money
una piedra en el zapato
mueble desvencijado arrojar
al despeñadero de valores inútiles.
El cariño que alguna vez anidó entre cercanos
fue hipotecado en función de la eficiencia
la angustia recluida entre pasillos
laberintos de carne viva, sangrante
en los que ni el Minotauro puede sobrevivir.

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