Sol abrasivo que consume el oxígeno
asfalto derretido, arde la epidermis
sopor que aplaca cabezas
mientras deambulan por el Paseo Ahumada.
Hay hombres de traje gris y lentes oscuros
Chevrolet Impala transitan sin patente}
el sobreentendido es un código necesario
incluso en los patios del Instituto Pedagógico.
Calor que irrita, crea espejismos en el aire
o tal vez solamente él los observa
en su ficción o producto de inhalar
lubricante para motores de origen americano.
La gente desconfía, ahuyenta a personas
con apenas irrumpir en círculos sociales
sólo tendrás piedras
y un aire espeso que confundir con cannabis.
Gerardo de Pompier se ofusca, lo altera
ha percatado que el homenaje es también
una parodia de finísimo sarcasmo
eres un artista del pop y del pap art
“son frustraciones erótico- sentimentales, Enrique”.
El galardón de la Revista La Bicicleta
influjo que no alcanza
para llenar el vacío, la soledad en su departamento
Cecilia Aguayo se arrepiente
no percibe las señales a tiempo
la beca de psiquiatría resulta insuficiente.
El calor sigue haciendo estragos
asfixia, como los reflectores del set televisivo
Alejandro Chávez lo recibe con fanfarria
mientras Yolanda Motecinos admite
vulgarización de la cultura en 525 líneas.
No bastaron sus pajas de cada noche
los pitos nuestros de cada día
tampoco opiáceos, psicofármacos
botellas de vino, cerveza, pisco o agua mineral.
No aguantó más
el verano de 1981 fue implacable
la desesperación circuló por sus pulmones
desde Grecia 907 sintieron un alarido
que provocó choques de camiones de soldados
con tanques atascados en el asfalto
estallaron las ventanas del edificio Diego Portales
se disipó el esmog, la gente pudo respirar
y los niños cantaron en las micros
más fuerte que nunca
quizá si por primera vez con alegría.

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