miércoles, 14 de enero de 2026

La canícula en Santiago de Chile

 


Sol abrasivo que consume el oxígeno

asfalto derretido, arde la epidermis

sopor que aplaca cabezas

mientras deambulan por el Paseo Ahumada.


Hay hombres de traje gris y lentes oscuros

Chevrolet Impala transitan sin patente}

el sobreentendido es un código necesario

incluso en los patios del Instituto Pedagógico.


Calor que irrita, crea espejismos en el aire

o tal vez solamente él los observa

en su ficción o producto de inhalar

lubricante para motores de origen americano.


La gente desconfía, ahuyenta a personas

con apenas irrumpir en círculos sociales

sólo tendrás piedras

y un aire espeso que confundir con cannabis.


Gerardo de Pompier se ofusca, lo altera

ha percatado que el homenaje es también

una parodia de finísimo sarcasmo

eres un artista del pop y del pap art

“son frustraciones erótico- sentimentales, Enrique”.


El galardón de la Revista La Bicicleta

influjo que no alcanza

para llenar el vacío, la soledad en su departamento

Cecilia Aguayo se arrepiente

no percibe las señales a tiempo

la beca de psiquiatría resulta insuficiente.


El calor sigue haciendo estragos

asfixia, como los reflectores del set televisivo

Alejandro Chávez lo recibe con fanfarria

mientras Yolanda Motecinos admite

vulgarización de la cultura en 525 líneas.


No bastaron sus pajas de cada noche

los pitos nuestros de cada día

tampoco opiáceos, psicofármacos

botellas de vino, cerveza, pisco o agua mineral.


No aguantó más

el verano de 1981 fue implacable

la desesperación circuló por sus pulmones

desde Grecia 907 sintieron un alarido

que provocó choques de camiones de soldados

con tanques atascados en el asfalto

estallaron las ventanas del edificio Diego Portales

se disipó el esmog, la gente pudo respirar

y los niños cantaron en las micros

más fuerte que nunca

quizá si por primera vez con alegría.


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