A Gustavo Gatica
No
bastó con aletargar las conciencias
taponados
los sentidos de Chile
por
políticos ciegos al clamor
de
patipelados en la costumbre del margen.
Caviar,
sábanas de seda y vidrios empañados
obstruida
la mirada a niños del Sename
narices
con neoprén, sexo a cambio de droga
amenazan
la cordura de salones palaciegos.
Nadie
escuchó al clarividente
una
olla a presión a punto de estallar
la
Bolsa de Valores fluctúa desbocada
ya
es tarde, la sangre inunda los adoquines.
Es
prudente mantener el orden público
sin
importar los costos de la medida
militares
a las calles
policías
disparan balines.
No
bastó con cegar al pueblo de Chile
era
necesario arrancar sus ojos
trofeos
de guerra como orejas de onas
la
masacre obturada a los testigos.
Para
resolver la peste que asolaba a Tebas
Edipo
se arrancó los ojos con agujas
del
vestido de su madre- esposa
puntas
de oro redimen sus pecados.
¿Cuánto
dolor se necesita, señor Presidente?

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