no hubo más tiempo
sólo una cita, por destino o por azar
coincidir en un tranvía por la noche
un día cualquiera, un recorrido impopular
misterio telúrico que permitió conocerte.
No recuerdo los paisajes que desfilaban
por la ventanilla del asiento que compartimos.
Sí conservo en el celuloide de mi memoria
la entonación de tu voz, la risa fugaz
con que rematabas una ironía, tu mirada
ese interés en mi conversación baladí.
¿Sabes?, de verdad creí tu interés genuino
en mi persona, tan lejos de los desaires
de otras mujeres al notar mi extravagancia.
Tal vez por eso me confiaste secretos
realidades que muchos conocieron
pero que no se narran con emociones
la Caja de Pandora es vulnerable
cuando se emplean palabras sinceras.
Las ruedas irritaron con escándalo al riel
era el momento de bajarme
más tarde no habrían combinaciones
una ciudad peligrosa a esas horas
me esperaban en casa.
Nunca supe a dónde fue a parar ese tranvía
(como si se lo hubiese tragado
la tierra, el pavimento, el dolor)
tampoco el tenor de las palabras
desvanecidas, sin oxígeno para ser audibles
y por las noches recito en silencio
todo aquello que no alcancé a decirte.
