jueves, 19 de noviembre de 2015

Calor humano



larga travesía por el desierto
bajo cielos plomizos, intimidantes

abrirse paso a codazos
hordas anónimas que constriñen

el oxígeno es un bien suntuario

agobio por una cuenta de servicios impaga
deudas vitales que aplastan
trabajar cansa

hipotecar los sueños por un pan miserable

el aire denso horada las narices
no hay fisura ni descanso
al atardecer un suspiro
la mirada perdida en el vacío

sólo queda nuestro derecho humano
escribir bajo los arreboles taciturnos
la bella metáfora nos salva del hastío
la melodía que traspasa el dormir
ayuda a levantarnos para enfrentar el día

la ficción didáctica que nos permite
explicar un asunto pudoroso a nuestros hijos

tras el temporal,
el latido íntimo nos devuelve al hogar

viernes, 2 de octubre de 2015

Agua quieta


en el parque se asoman sombras
cuerpos del pasado interpelan
ave suspendida que no lleva el mensaje
cofre de recuerdos bajo siete llaves

volver a los pies de niño sobre la playa
el mar de los ancestros levanta olas
se diluye en un agujero diminuto

sendero que termina en el vacío
niños buscando el bastón del abuelo en
la casa derruida,
niebla que amaina sobre los pies
seguimos preguntando quiénes somos

la herida abre sus ojos al sol
en cada tropiezo el semblante nos observa
cada recuerdo se acumula en el desván
los postigos del tiempo jamás cierran

la mañana más triste de mis días
en tierra marcando a fuego sobre la piel
aquella silueta encarnada
en sucesivas personas de mundos remotos:
el aula de mi infancia
el boliche donde almuerzo
el crucifijo ante el cual jamás me inclino

barrida de prisioneros
escapan de madrigueras inmóviles
despejando animales fosilizados
ellos fluyen como cursos de agua
por las ruedas del molino anquilosado
ya a salvo de petrificarse en el instante
para cristalizar la memoria

jueves, 30 de julio de 2015

Faisán marchito



esperando el agua hervir
de pie en la cocina
para beber una taza de té
bajativo necesario a mi almuerzo
la mirada se pierde en el vacío
te siento a mi lado

quisiera acariciar tu piel
sentir tu calor envolver mi cuerpo
deleitar mi ánimo con tu risa
gentil cadencia que espanta mis demonios

tras la eternidad de no saber de ti
escuchar tu voz, bálsamo reconfortante
oxígeno al claustro de gases tóxicos
la compañía de tu sonrisa
halo protector

hube de encontrarme con mi archienemigo
usurpador del amor de Vivi
cual juego viril o desafío machista
ahora me pide disculpas
atribuye al alcohol el desvarío
mella en su corazón
testifica que el error de la Vivi
fue obsesionarse con la aventura amorosa

tal vez yo cometa el mismo error
pavoneo en el rito de apareamiento
faisán de plumas marchitas
nunca aprendí, zaguero en la vida
esperanzado que el hastío no se apodere
de las figuras dibujadas en tu imaginario
en la memoria
si es que hubo algo entre nosotros

jueves, 9 de julio de 2015

Vida en fuga


tarde de sábado en casa
nubes amenazantes
el frío se adhiere a los objetos
al escritorio, a la lámpara mortecina
al televisor que emite descalabradas voces
a mi ropa tenue
a mi piel y mis huesos


escaso sueño hace alarde
en mis ojos fibrosos
semana laboral agotadora
el colofón es una siesta profunda
al alero del relato deportivo en la TV:
la Roja campeón de América


recuerdos que atraviesan fluidos mi cráneo
en la vereda opuesta estarás compartiendo
con tu marido y tu hija
tan trivial, de repente
se amplifican conversaciones
involuntariamente empleo tus palabras
tus ideas y ademanes


te extraño, amiga
por instantes creo que estás a mi lado
y las situaciones laborales y cotidianas
son aderezadas por tu risa efusiva
tus bromas ingeniosas
tu parpadeo de colibrí


las malas noticias se saben pronto:
ha muerto el deportista Carlo De Gavardo
mi espíritu aficionado es paupérrimo
mas lo escuché en una conferencia universitaria


emprendió rumbo al cerro en bicicleta
acompañado de su hijo adolescente
un infartó lo fulminó a los 45 años
¿cuán cerca está la muerte de nosotros?
vida en fuga, tiempo desperdiciado
momentos que escurren como agua
en el fregadero
esos muertos de mi historia comparten
la tertulia sentados a mi mesa
la sangre se me congela
el aliento se evapora